En el colegio

Los padres que tenemos hijos con algún tipo de intolerancias, sentimos una especie de temor a la hora de dejar a nuestro hijos en los comedores, pues por desgracia no se toman las medidas oportunas para que la salud de nuestros niños esten fuera de peligro.

A los largo de 10 años he tenido que ingresar a una de mis hijas, varias veces en un hospital, porque en el comedor le habían dado a comer HUEVO, alimento prohibido para ella en su totalidad.

Cuando nos enteramos de su intolerancia a este alimento, nos fuimos al colegio a explicar lo que ocurría, pues debido al trabajo, mi hija tenía que comer allí. Hablamos con la directora del centro, con el equipo de profesores y les informamos de esta noticia.

Por aquel entonces yo no era consciente de la gravedad que mi hija corria dejándola allí y que poco a poco nos ibamos dando cuenta de que el personal de cocina no tenía la preparación adecuada ni la información necesaria para tomar las medidas oportunas.

Os pongo un ejemplo: una de las veces que mi hija tuvo que ser ingresada en un hospital fue porque le habían traido una sopa de picadillo Sopa de pollo y HUEVO cocido) y la niña al ver el HUEVO pidió que se lo cambiasen y al cabo de 10m le trageron una bandeja con la nueva sopa. La niña empezó a comer y  30m después estábamos en el hospital con un tubo de oxígeno puesto para poder respiar.

Al día siguiente al ir al colegio a pedir una explicación, nos llevaron a la sala de profesores para tranquilzarnos y yo exaltada sólo pedía hablar con la cocinera. Esta me explicó que recordaba que le habían devuelto un plato que llevaba HUEVO y sin pensar en la gravedad del asunto, vació este y le sirvió otro EN EL MISMO PLATO pero esta vez sin que llevara ningún trozo de HUEVO. ¿Os imagináis mi reacción?

Pasado unos minutos me tranquilizé e intenté explicarle a todos que debían extremar las medidas, pues ya habían visto los resultados. La sopa que le sirvieron nueva a mi hija no tenía trozos de huevo, pero había sido calentada con el, así que para ni hija era una comida prohibida.

Mi hija por aquel entonces sólo tenía 4 años.

Durante los seis años siguentes que permanceció en el comedor, fueron varias veces que tuvimos que ingresarla, pues por un motivo u otro, alguien siempre metia la pata, o bien por cambio de personal, o bien porque la comida la servían los niños mayores y ellos desde luego no estaban informados o porque habían cambiado de catering.

En cada incidente que ocurría, mi desesperación creía y al llegar a casa no paraba de buscar información sobre los comedores, los cursos que debían de tener el personal de cocina, artículos para que el centro estuviera lo más informado posible, pero obviamente no me hicieron mucho caso. Les había eloborado una lista completa con los alimentos prohibidos y  los permitidos para una mayor facilidad, había eliminado de su alimentación todo porducto que estuviera elaborado, incluso busqué las marcar de pastas, tomates y salsas para facilitarles la labor, me ofrecí a prepararles  una dieta para mis hijas la trageran cada día al colegioy el centro sólo tenía que calentarla y como última opción les pedí que no obligaran a las niñas a comer si ellas dudaban de que la comida podía contener HUEVO, pero no me lo permitieron.

Hasta que en el año 2007, cuando mis hijas tenían 11 y  7 años, ocurrió el último caso de negligencia por parte del colegio.

A la hora de comer, les sirven unas albódigas, alimento que estaba en la lista prohibida por mi y facilitada al centro, al servicio de comedor, al personal responsable de cocina y al catering contratado por el centro. Mi hija mayor les alerta de que este plato no lo puede comer y el personal de comedor le aseguran que no lleva, mi hija insitía en que no quería comerlas y el profesorado en que debía hacerlo. A disgusto accede a probarlas y al tragar el primer bocado nota un picor en la lengua, su detector gracias a Dios y sale corriendo hacia la mesa de su hermana y de una manotazo tirar su comida al suelo.

No conforme con la actitud de la niña, el centro decide no hacer caso a las alertas de mi hija de que le picaba la lengua y deciden esperar los 15m que quedan para salir. Al terminar la hora del colegio, la persona que cuidaba a mis hijas me llama inmediatamente para informarme de lo ocurrido. Le digo que las lleve corriendo al hospital y explique lo ocurrido.

Yo me encontraba trabajando a 25k de Málaga, en Benalmádena y tarde tan sólo 27 minutos en salir del trabajo, hacer esos 25k interminables y llegar al hospital, a punto de tener un grave accidente en la carretera. Al día siguiente me fuí al colegio y les dige que no podían jugar con la vida de las personas.

Después de este incidente saqué a las niñas del comedor.

 

Con este relato, no quiero decir que no os podéis fiar de los comedores, sólo os cuento mi experiencia, para que no dejeis ningún cabo sin atar y que si es necesario, debéis estar pendientes de los cambios de personal, tanto de cocina como de profesorado. Estoy segura de que con las nuevas leyes y obligaciones que tienen los centros escolares en tener cursos de formación para el personal, ellos estarna más preparados y los padres más tranquilos.

Gracias.

 

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